Ir al contenido principal

camarero otra copa

Yo soporto la abstinencia porque tengo en la cabeza un corazón para pensar y no sabes como escuecen estos meses caminando de puntillas para no romperlo más.  Te podría decir que durmieras conmigo esta noche pero luego vendría la excusa y su hermano gemelo el reproche. Te podría decir cómo dueles pero te confieso que ya estaba esperando que algo me sacara la piel de los huesos. Te podría decir que mañana veremos el modo pero nunca te quedas conmigo ni tampoco te marchas del todo.Te podría decir que lo hice todo para ver si conseguía romper las cuerdas del pasado porque vi 
que a ti el amor sólo te gusta con heridas y tu nombre no cabía dentro de mi porvenir. 
Te podría decir que aún estoy arreglando los rotos porque aún no he encontrado un buen sitio 
por el que hacer pedazos las fotos. Te podría decir que también intenté comprenderte y aprendí que tu forma de odiarme eran sólo las ganas de verme. Te podría decir que mañana veremos el modo 
de aprender a quedarme contigo o aprender a marcharme del todo. Te podría decir que lo hice todo para ver si conseguía romper las cuerdas del pasado porque vi que a ti el amor sólo te gusta con heridas y tu nombre no cabía dentro de mi porvenir. Si hubiera vuelto pronto te arrepentirías, si hubieras vuelto yo me habría querido ir. 
¿Por qué volver donde tan sólo hubo heridas? 
El pasado es una chica a la que no hay que desvestir.

Comentarios

Entradas populares de este blog

I told my therapist about you

Todavía me acuerdo de ese verano. Mi soledad y tu soledad se acostaban juntas jugaban a juntar trozos, maderas del galeón hundido. Nos besábamos con verdadero dolor como quien se aferra a una tabla en medio del océano con la piel en el presente y la cabeza en el pasado, recordando fechas, olvidando promesas y nos sumergíamos en la noche de las piernas sorteando el miedo como en una carrera de obstáculos contra los monstruos del desaliento, queriendo volver a ser los príncipes de un castillo incendiado.

punto y aparte

El día que te merezca seré una persona increíble. El día que te merezca seré, de lo bueno, lo mejor. Me admirarás casi tanto como yo te admiro, me envidiarás casi tanto como yo a ti hoy. Los pajaritos se dejarán de cantar babosadas, las nubes se levantarán cachondas perdidas y las vírgenes suicidas abandonarán sus dos vocaciones de un polvazo y sin dilación. Todo eso el día que yo te merezca, todo eso el día que tú te merezcas algo como yo. El día que te merezca habré hecho tanto por ti como lo que tú ya has hecho por mí. Poner cara de que estás conmigo cuando nadie más lo está. Y ponerla hasta partírtela si hace falta por cualquier tontería indefendible que se me caiga de la boca. Hacer ver que tengo razón aún cuando ya hace rato que me la quitan de las manos, oiga. Y aflojármela un poco cuando ya hacía tiempo que se me estaba atragantando. Nuestra amistad dará por fin balance cero, pero un cero con muchos unos a su izquierda y bien relleno de aparentes sobras, como todo buen relleno...

Si me ignoras, yo te ignoro, si me quieres, YO TE QUIERO EL DOBLE.

No te aferres al pasado, ni a los recuerdos tristes. No reabras la herida que ya cicatrizó. No revivas los dolores y sufrimientos antiguos, que ya los pasaste en su momento. ¡Lo que pasó, pasó! De ahora en adelante pon tus fuerzas en construir una vida nueva, orientada hacia lo alto (donde debes estar), y camina de frente si mirar atrás. Haz como el Sol, que nace cada día sin pensar en la noche que pasó.