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23 de octubre.

Luego, y a pesar de todo, pienso en todas las formas en la que una persona puede decirte lo mucho que te quiere sin decirlo. Pienso en dejarte su abrigo cuando fuera hace menos 4 grados, en febrero, en la pura noche de Granada, sin una mísera nube que retenga algo de calor de este pedacito de nosotros. Pienso en hacer lo imposible para que no me vaya a la habitación sin una merienda (o una cerveza, que al fin y al cabo para esas cosas soy igual) fuera. Pienso en un beso en la frente, debajo de la lluvia del cielo marbellí, en un campo, solos los dos y su coche; y, hablando de coches, pienso en cuando vamos por una acerca estrecha y me mete en la zona pegada a la pared, alejada de tanta velocidad, alejada de los coches, protegida. En su forma de morderme la nariz. Y de hacerme rabiar con un tortazo, y bien dado, en el culo. Pienso en las dudas, en los "y si.." y en los "sabes que si.." en las cosquillas en la espalda, sudados, callados, cansados. Pienso en su preocupación, por mis exámenes, en como han ido, en las clases, en mi día. En un cuídate, en "avísame cuando llegues", en los celos, los sanos, no en los otros, "porque confío en ti". Pienso que cuando una persona te mira de esa forma y tanto tiempo solo puede significar eso. En los besos de buenos días sin apenas enterarnos, en las pizzas en la cama tirados viendo cualquier tontería, hablando de cosas imposibles. El abrazo por la espalda desnudos, de noche, dormidos, con su cabeza en mi nuca y su respiración fuerte; protegidos de cualquier invierno. Juntos. Pienso en besos bajo una ducha. En pensar igual sin hablar.  En levantarse un sábado de resaca temprano a por ibuprofeno y colacao. En la Navidad en Marbella sola como cualquier diciembre, y en la de Málaga perdidos en cualquier mirador, porque con tanta gente se agobia y se pierde, para no variar; en sus "ahora, (y siempre) guías tú que yo no sé llegar". Pienso en que, no sé como, pero al final nuestras manos siempre están juntas. Miradores y litros, porque para qué más. En tu boca en todos y cada uno de los centímetros de mi piel trazando mapas, creando constelaciones, soñando ahora que estamos vivos. En todo lo bonito, aunque haya caducidad. En la casualidad. Pienso en nuestro ahora, que somos eternos. Te quiero. Siempre, nunca lo des por hecho, pero espero que sepas que no dejo de hacerlo. m.

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I told my therapist about you

Todavía me acuerdo de ese verano. Mi soledad y tu soledad se acostaban juntas jugaban a juntar trozos, maderas del galeón hundido. Nos besábamos con verdadero dolor como quien se aferra a una tabla en medio del océano con la piel en el presente y la cabeza en el pasado, recordando fechas, olvidando promesas y nos sumergíamos en la noche de las piernas sorteando el miedo como en una carrera de obstáculos contra los monstruos del desaliento, queriendo volver a ser los príncipes de un castillo incendiado.

punto y aparte

El día que te merezca seré una persona increíble. El día que te merezca seré, de lo bueno, lo mejor. Me admirarás casi tanto como yo te admiro, me envidiarás casi tanto como yo a ti hoy. Los pajaritos se dejarán de cantar babosadas, las nubes se levantarán cachondas perdidas y las vírgenes suicidas abandonarán sus dos vocaciones de un polvazo y sin dilación. Todo eso el día que yo te merezca, todo eso el día que tú te merezcas algo como yo. El día que te merezca habré hecho tanto por ti como lo que tú ya has hecho por mí. Poner cara de que estás conmigo cuando nadie más lo está. Y ponerla hasta partírtela si hace falta por cualquier tontería indefendible que se me caiga de la boca. Hacer ver que tengo razón aún cuando ya hace rato que me la quitan de las manos, oiga. Y aflojármela un poco cuando ya hacía tiempo que se me estaba atragantando. Nuestra amistad dará por fin balance cero, pero un cero con muchos unos a su izquierda y bien relleno de aparentes sobras, como todo buen relleno...

Si me ignoras, yo te ignoro, si me quieres, YO TE QUIERO EL DOBLE.

No te aferres al pasado, ni a los recuerdos tristes. No reabras la herida que ya cicatrizó. No revivas los dolores y sufrimientos antiguos, que ya los pasaste en su momento. ¡Lo que pasó, pasó! De ahora en adelante pon tus fuerzas en construir una vida nueva, orientada hacia lo alto (donde debes estar), y camina de frente si mirar atrás. Haz como el Sol, que nace cada día sin pensar en la noche que pasó.