Ir al contenido principal

lo que más duele es que no hará nada por volver...

Ya perdone errores imperdonables.Intente sustituir personas insustituibles y olvidar personas inolvidables.Ya hice cosas por impulso.Ya me decepcionaron personas que pense que nunca me decepcionarian,pero también yo decepcione a algunas..Ya hice amigos que creo que son eternos. Ya ame y no supe amar.Ya grite y salte de felicidad.Ya vivi de amor e hice juramentos eternos.Pero falle muchas veces.Ya llore oyendo música y viendo fotos.Ya llame solo para escuchar una voz y me apasione con una sonrisa.Ya pense que moriria por tanta tristeza.Tuve miedo de perder a alguien especial,y termine perdiendolo,pero sobrevivi.Y todavia vivo; llena de errores y defectos.Y a quien no le guste que se de la vuelta y no mire.

Comentarios

Entradas populares de este blog

I told my therapist about you

Todavía me acuerdo de ese verano. Mi soledad y tu soledad se acostaban juntas jugaban a juntar trozos, maderas del galeón hundido. Nos besábamos con verdadero dolor como quien se aferra a una tabla en medio del océano con la piel en el presente y la cabeza en el pasado, recordando fechas, olvidando promesas y nos sumergíamos en la noche de las piernas sorteando el miedo como en una carrera de obstáculos contra los monstruos del desaliento, queriendo volver a ser los príncipes de un castillo incendiado.

"Puedes maldecir al destino, pero cuando llega el final, tenemos que dejarnos ir."

Sin duda alguna eres como el fuego, si estás cerca me quemo, pero si estás lejos me congelo. Tú estás alto, y yo a ras del suelo, e intento subir pero no puedo...

punto y aparte

El día que te merezca seré una persona increíble. El día que te merezca seré, de lo bueno, lo mejor. Me admirarás casi tanto como yo te admiro, me envidiarás casi tanto como yo a ti hoy. Los pajaritos se dejarán de cantar babosadas, las nubes se levantarán cachondas perdidas y las vírgenes suicidas abandonarán sus dos vocaciones de un polvazo y sin dilación. Todo eso el día que yo te merezca, todo eso el día que tú te merezcas algo como yo. El día que te merezca habré hecho tanto por ti como lo que tú ya has hecho por mí. Poner cara de que estás conmigo cuando nadie más lo está. Y ponerla hasta partírtela si hace falta por cualquier tontería indefendible que se me caiga de la boca. Hacer ver que tengo razón aún cuando ya hace rato que me la quitan de las manos, oiga. Y aflojármela un poco cuando ya hacía tiempo que se me estaba atragantando. Nuestra amistad dará por fin balance cero, pero un cero con muchos unos a su izquierda y bien relleno de aparentes sobras, como todo buen relleno...