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Después de un invierno malo, una mala primavera...

Y luego está ella, (que no sabe que se ha enfrentado en un duelo con la tristeza. Que se enfoca entre la gente de las calles de Madrid, que vive en cada uno de mis versos, y yo en cada uno de sus besos. Que se prende en llamas mientras se fuma un piti en la terraza de mi balcón en bragas a las 9 de mi tarde, y de su noche. Ella, como un rayo de luz en las vidrieras de una catedral me inunda con su risa.  Que le hecha más azúcar que leche a su café en la encimera de la cocina. La misma que los viernes noche es el semáforo en rojo para todos coches, peatones, dudas, y miedos, es la misma que llora negro y se pinta los labios de rojo burdeos. Con sus hombros al descubierto y sus piernas infinitas. Que es libre y ama, ama y ama. Que es feliz y no. Que se desenvuelve en torbellinos y está tan rota que es preciosa.
Y luego está ella,) que no tiene miedo a nada, que vive rápido y ríe fuerte y sabe de tristeza pero le suena mal, ella, tan eternamente joven, eternamente suya, eternamente eterna...
mfr


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I told my therapist about you

Todavía me acuerdo de ese verano. Mi soledad y tu soledad se acostaban juntas jugaban a juntar trozos, maderas del galeón hundido. Nos besábamos con verdadero dolor como quien se aferra a una tabla en medio del océano con la piel en el presente y la cabeza en el pasado, recordando fechas, olvidando promesas y nos sumergíamos en la noche de las piernas sorteando el miedo como en una carrera de obstáculos contra los monstruos del desaliento, queriendo volver a ser los príncipes de un castillo incendiado.

punto y aparte

El día que te merezca seré una persona increíble. El día que te merezca seré, de lo bueno, lo mejor. Me admirarás casi tanto como yo te admiro, me envidiarás casi tanto como yo a ti hoy. Los pajaritos se dejarán de cantar babosadas, las nubes se levantarán cachondas perdidas y las vírgenes suicidas abandonarán sus dos vocaciones de un polvazo y sin dilación. Todo eso el día que yo te merezca, todo eso el día que tú te merezcas algo como yo. El día que te merezca habré hecho tanto por ti como lo que tú ya has hecho por mí. Poner cara de que estás conmigo cuando nadie más lo está. Y ponerla hasta partírtela si hace falta por cualquier tontería indefendible que se me caiga de la boca. Hacer ver que tengo razón aún cuando ya hace rato que me la quitan de las manos, oiga. Y aflojármela un poco cuando ya hacía tiempo que se me estaba atragantando. Nuestra amistad dará por fin balance cero, pero un cero con muchos unos a su izquierda y bien relleno de aparentes sobras, como todo buen relleno...

Si me ignoras, yo te ignoro, si me quieres, YO TE QUIERO EL DOBLE.

No te aferres al pasado, ni a los recuerdos tristes. No reabras la herida que ya cicatrizó. No revivas los dolores y sufrimientos antiguos, que ya los pasaste en su momento. ¡Lo que pasó, pasó! De ahora en adelante pon tus fuerzas en construir una vida nueva, orientada hacia lo alto (donde debes estar), y camina de frente si mirar atrás. Haz como el Sol, que nace cada día sin pensar en la noche que pasó.