Ir al contenido principal

October

Y, a veces, lo mejor es no tener razones, sino ganas. Octubre es el décimo mes, un diez a las hojas que caen, al café que de nuevo echa humo y a un curso que avanza dejando atrás los comienzos. Enciende la luz, la que llevas dentro, porque empieza a anochecer cada vez más temprano.Baila, taconea, levanta bien los brazos y toca el cielo al compás. Haz un pacto con alguien, algo que te comprometa, que te obligue, que te recuerde que hay expectativas puestas en ti. Alégrate por la felicidad de los que te rodean, de sus triunfos personales y profesionales y, sobre todo, transmíteselo, de nada servirá que lo guardes para ti. Mírate las plantas de los pies de vez en cuando, ya sabes por aquello de las huellas que vas dejando, no vaya a ser que estés pisando demasiado fuerte o que, por el contrario, apenas dejes rastro.Pierde la noción del tiempo aprovechándolo y camina con la cabeza alta por la calle, mirada al frente, no te pierdas en una minúscula pantalla, o permanecerás ajeno a todo lo que pasa a tu alrededor. Memoriza las letras de las canciones que te hacen sentir bien y los cumpleaños de los que quieres y procura estar al tanto de sus vidas cada cierto tiempo, es raro no saber qué responder cuando alguien te pregunta por un amigo.Haz la cuenta atrás, fechas que son especiales sin haber llegado, sólo por la ilusión con las que las esperas. Mantente cerca de esas personas que dentro de poco perderás de vista por un tiempo, lo agradecerás cuando ese día llegue, habréis atesorado momentos que harán más llevadera la espera hasta que volváis a coincidir. Comparte lo que te preocupa y ocupa, no hay terapia más efectiva para perderle el miedo a dar un paso adelante, que saber que hay -al menos- una mano amiga en tu espalda, sosteniéndote...

Comentarios

Entradas populares de este blog

I told my therapist about you

Todavía me acuerdo de ese verano. Mi soledad y tu soledad se acostaban juntas jugaban a juntar trozos, maderas del galeón hundido. Nos besábamos con verdadero dolor como quien se aferra a una tabla en medio del océano con la piel en el presente y la cabeza en el pasado, recordando fechas, olvidando promesas y nos sumergíamos en la noche de las piernas sorteando el miedo como en una carrera de obstáculos contra los monstruos del desaliento, queriendo volver a ser los príncipes de un castillo incendiado.

punto y aparte

El día que te merezca seré una persona increíble. El día que te merezca seré, de lo bueno, lo mejor. Me admirarás casi tanto como yo te admiro, me envidiarás casi tanto como yo a ti hoy. Los pajaritos se dejarán de cantar babosadas, las nubes se levantarán cachondas perdidas y las vírgenes suicidas abandonarán sus dos vocaciones de un polvazo y sin dilación. Todo eso el día que yo te merezca, todo eso el día que tú te merezcas algo como yo. El día que te merezca habré hecho tanto por ti como lo que tú ya has hecho por mí. Poner cara de que estás conmigo cuando nadie más lo está. Y ponerla hasta partírtela si hace falta por cualquier tontería indefendible que se me caiga de la boca. Hacer ver que tengo razón aún cuando ya hace rato que me la quitan de las manos, oiga. Y aflojármela un poco cuando ya hacía tiempo que se me estaba atragantando. Nuestra amistad dará por fin balance cero, pero un cero con muchos unos a su izquierda y bien relleno de aparentes sobras, como todo buen relleno...

Si me ignoras, yo te ignoro, si me quieres, YO TE QUIERO EL DOBLE.

No te aferres al pasado, ni a los recuerdos tristes. No reabras la herida que ya cicatrizó. No revivas los dolores y sufrimientos antiguos, que ya los pasaste en su momento. ¡Lo que pasó, pasó! De ahora en adelante pon tus fuerzas en construir una vida nueva, orientada hacia lo alto (donde debes estar), y camina de frente si mirar atrás. Haz como el Sol, que nace cada día sin pensar en la noche que pasó.