Una foto, dos enamorados besándose mientras el mundo gira a su alrededor. Me gusta saber que entre las tres fotos más importantes de la historia están dos enamorados, congelados en un beso interminable, refugiados contra el olvido.Quizá eso es lo que sentimos cuando vemos fotografías antiguas. Que por ellas no pasa el tiempo. Como esos mosquitos atrapados en ámbar durante millones de años. El mundo sigue adelante...pero ellos se quedan allí atrapados para siempre sin cambiar. Como las fotos guardadas en una caja de zapatos. Instantáneas de otro tiempo. Por eso tal vez duela tanto volver a verlas, volver a recordar, porque quizás estas apreciando algo que sabes que ya no volverá...
Todavía me acuerdo de ese verano. Mi soledad y tu soledad se acostaban juntas jugaban a juntar trozos, maderas del galeón hundido. Nos besábamos con verdadero dolor como quien se aferra a una tabla en medio del océano con la piel en el presente y la cabeza en el pasado, recordando fechas, olvidando promesas y nos sumergíamos en la noche de las piernas sorteando el miedo como en una carrera de obstáculos contra los monstruos del desaliento, queriendo volver a ser los príncipes de un castillo incendiado.
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