Sucede que me canso de mi piel y de mi cara. Sucede que se me ha alegrado el día, ¡coño! Al ver al sol secándose en tu ventana tus bragas. Empieza a solas, sigo por ti y no comprendo nada. Desato tormentas sin rechistar. Sácame algún día del corral, necesito salir. ¡Eh! lejos de mí, Sol, déjame en paz, la luna me ilumina, en esta ruina entra la claridad ¿Quién quiere saber si estoy quemado o escondo un corazón helado y quema mi ser? No he vuelto a ser el mismo desde que se fue Gillespie, Zappa, Mercury y Camarón. Y me siento mejor, si sé que tengo una estrellita Pequeñita pero firme, pero firme, pero firme Yo me quedé con su olor, ella me arrancó la piel. Me dijo justo al final “no quiero volverte a ver”...
Todavía me acuerdo de ese verano. Mi soledad y tu soledad se acostaban juntas jugaban a juntar trozos, maderas del galeón hundido. Nos besábamos con verdadero dolor como quien se aferra a una tabla en medio del océano con la piel en el presente y la cabeza en el pasado, recordando fechas, olvidando promesas y nos sumergíamos en la noche de las piernas sorteando el miedo como en una carrera de obstáculos contra los monstruos del desaliento, queriendo volver a ser los príncipes de un castillo incendiado.

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