Era tarde como siempre, tu no dijiste que no, no buscaba más que verte y nadie mas ciego que yo. El misterio se desnuda dentro de la habitación, la verdad era la duda, duda que todo cambio. Mira donde hemos ido, todo el tiempo invertido, solo para ser cómo el desconocido que se esconde perdido donde nadie lo pueda ver..
Todavía me acuerdo de ese verano. Mi soledad y tu soledad se acostaban juntas jugaban a juntar trozos, maderas del galeón hundido. Nos besábamos con verdadero dolor como quien se aferra a una tabla en medio del océano con la piel en el presente y la cabeza en el pasado, recordando fechas, olvidando promesas y nos sumergíamos en la noche de las piernas sorteando el miedo como en una carrera de obstáculos contra los monstruos del desaliento, queriendo volver a ser los príncipes de un castillo incendiado.

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