Sueña, sueña, sueña conmigo, escríbeme luego un mensajito, dime hacia donde yo te sigo, si tú te tiras yo me tiro. No tengo miedos, no tengo dudas, lo tengo muy claro ya, todo es tan de verdad, que me acojono cuando pienso en tus pequeñas dudas y eso, que si no te tengo reviento... Quiero hacértelo muy lento. Todo, todo, todo, todo, yo quiero contigo todo, poco, muy poco a poco, poco, que venga la magia y estemos solos.
Todavía me acuerdo de ese verano. Mi soledad y tu soledad se acostaban juntas jugaban a juntar trozos, maderas del galeón hundido. Nos besábamos con verdadero dolor como quien se aferra a una tabla en medio del océano con la piel en el presente y la cabeza en el pasado, recordando fechas, olvidando promesas y nos sumergíamos en la noche de las piernas sorteando el miedo como en una carrera de obstáculos contra los monstruos del desaliento, queriendo volver a ser los príncipes de un castillo incendiado.

Comentarios
Publicar un comentario