Entré en el bar, entré en tu vida ya,no se porqué ya no me quise separar, de tu vida, de tu mundo, de tus labios, me estoy muriendo… 10 de junio, y no tan solo, las calles frías pero hablo contigo. Jugamos a mojarnos con pistolas, me das una canica pero yo quiero la tuya. No te lo digo, pero me gustas, me invitas a cerveza y mi mundo empieza a dar vueltas. Estoy nervioso pero no lo aparento, te cuento 1000 historias,dejo que hables y me siento. ...
Todavía me acuerdo de ese verano. Mi soledad y tu soledad se acostaban juntas jugaban a juntar trozos, maderas del galeón hundido. Nos besábamos con verdadero dolor como quien se aferra a una tabla en medio del océano con la piel en el presente y la cabeza en el pasado, recordando fechas, olvidando promesas y nos sumergíamos en la noche de las piernas sorteando el miedo como en una carrera de obstáculos contra los monstruos del desaliento, queriendo volver a ser los príncipes de un castillo incendiado.

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