Ir al contenido principal

La triste historia de tu cuerpo sobre el mío. Marwan


Todavía me acuerdo de ese verano. Mi soledad y tu soledad se acostaban juntas, jugaban a pegar trozos, maderas del galeón hundido. Nos besábamos con verdadero dolor, con la piel en el presente y la cabeza en el pasado, recordando fechas, olvidando promesas y nos sumergíamos en la noche de las piernas sorteando el miedo como en una carrera de obstáculos contra los monstruos del desaliento. El sudor era una tregua entre cien años de guerra, nos queríamos morir, tan bonitos y tan tristes, como un juguete nuevo en una fábrica abandonada. Yo tenía 15 y tú 17. No, no eran nuestros años, sino nuestros fracasos, esos episodios que te definen mejor que cualquier costumbre familiar. "¡Venga, despierta!" me decías y yo te miraba en espiral, porque te amaba pero quería salir corriendo. Mis dedos no sabían ya pronunciar una caricia sin que surgiera un nuevo temor desde las yemas. Incapaz de mirar a las decepciones a la cara volvía de lleno a tu centro, a derramarme, a licuarme, a llenarte de blanco la oscuridad, a dejarte pringada la soledad, a cubrirte con los chorros de mi angustia. Metías los dedos bajo la tristeza y los sacabas mojados de promesas rotas: mi corazón una maquina de hielo. Así pasó el tiempo, como un tren de sólo dos pasajeros camino hacia la desilusión. Luego nos dimos cuenta de todo, de que ese verano en realidad fuiste mío, de que mi vida estaba a tu nombre, pero como suele pasar, nos dimos cuenta tarde.

Comentarios

Entradas populares de este blog

I told my therapist about you

Todavía me acuerdo de ese verano. Mi soledad y tu soledad se acostaban juntas jugaban a juntar trozos, maderas del galeón hundido. Nos besábamos con verdadero dolor como quien se aferra a una tabla en medio del océano con la piel en el presente y la cabeza en el pasado, recordando fechas, olvidando promesas y nos sumergíamos en la noche de las piernas sorteando el miedo como en una carrera de obstáculos contra los monstruos del desaliento, queriendo volver a ser los príncipes de un castillo incendiado.

Si me ignoras, yo te ignoro, si me quieres, YO TE QUIERO EL DOBLE.

No te aferres al pasado, ni a los recuerdos tristes. No reabras la herida que ya cicatrizó. No revivas los dolores y sufrimientos antiguos, que ya los pasaste en su momento. ¡Lo que pasó, pasó! De ahora en adelante pon tus fuerzas en construir una vida nueva, orientada hacia lo alto (donde debes estar), y camina de frente si mirar atrás. Haz como el Sol, que nace cada día sin pensar en la noche que pasó. 

la mitad de lo que hemos vivido, hace más ruido, que el ruido de un cañón

Cada vez me importas menos, o eso digo cuando bebo, aunque sienta que me muero cuando os veo juntos. Medicina alternativa, tu saliva en mi saliva ...