no lo entiendes, todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no hubiéramos sido tú y yo... todo y nada a la vez, podríamos haber sido más y mejor, un día cualquiera, un barco de papel que flota y no se hunde, un verano en pleno invierno, y si estamos distanciados; todo lo contrario, un beso de los que calan los huesos, unas cuantas noches sin dormir, un juego de uno jugando por dos, un tequila, una noche de fiesta o una mañana de resaca, un corazón dibujado en mi espalda; o en la tuya, norte, sur, este u oeste, una canción por terminar, podríamos ser fuego sin quemarnos, podríamos haber sido vértigo, ser uno y olvidarnos de los dos, pelearnos para que después me mates a besos y me hagas el amor contra la pared, en el suelo, en la cama, o donde quieras, ser kilómetros superados, o las ganas que nunca faltan... si tú quisieras
Todavía me acuerdo de ese verano. Mi soledad y tu soledad se acostaban juntas jugaban a juntar trozos, maderas del galeón hundido. Nos besábamos con verdadero dolor como quien se aferra a una tabla en medio del océano con la piel en el presente y la cabeza en el pasado, recordando fechas, olvidando promesas y nos sumergíamos en la noche de las piernas sorteando el miedo como en una carrera de obstáculos contra los monstruos del desaliento, queriendo volver a ser los príncipes de un castillo incendiado.
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